Una vez al trimestre, doce de nosotros — instructores, divemasters, la perra del centro si está dispuesta — cerramos la tienda de buceo durante la mañana y nos vamos a bucear con redes.
Llevamos haciéndolo cinco años. Esto es lo que hemos aprendido.
La buena noticia
Las cosas grandes han disminuido. Hace cinco años, una sola mañana sacaba un par de redes de pesca abandonadas, decenas de botellas de plástico, alguna chancla con coral creciendo encima. Hoy nos cuesta llenar una bolsa de residuos voluminosos. La conciencia local ha mejorado. Las limpiezas de playa son mensuales. Los barcos van más limpios.
La no tan buena noticia
Lo pequeño no ha disminuido. Microplásticos, colillas (que viajan distancias asombrosas con las corrientes), y sobre todo — sedales de pesca abandonados, casi invisibles contra el coral, letales para tortugas y peces de arrecife si se enredan. El problema del sedal es en el que más nos centramos ahora. Una inmersión de 20 minutos puede dar un puñado que nunca verías desde la superficie.
Qué puedes hacer, si nos visitas
- Rellena tu botella de agua (cada guest house en las Gili tiene agua filtrada — trae una botella).
- Rechaza las pajitas de plástico en los warungs (las omitirán encantados si lo pides).
- Si encuentras sedal en una inmersión, córtalo con cuidado con las pequeñas tijeras que entregamos a los buceadores certificados — no tires, arrastra coral con él.
- Únete a una limpieza. Publicamos las fechas en nuestra página de Facebook; los visitantes son siempre bienvenidos.
El arrecife está en mucho mejor estado del que podría tener. No está ni de lejos como debería estar. Las dos afirmaciones son ciertas a la vez.